Si 2012 me deja un álbum en el iPod, definitivamente sería este...
Un álbum lleno de energía, de fuerza, de Rock... La precisión de Joe
Bonamassa apantalla a todos, la fuerza de Bonham, la energía de Glenn Hughes y
por supuesto el excelente sonido de Derek Sherinian en los teclados hacen que
la banda se escuche con la potencia y el Rock del primer álbum pero en
vivo!
Desde la primera nota demuestran la maestría de sus instrumentos y la unión
en el escenario con esa mística que tanto caracteriza a solo pocos. Black
Country Communion regresó la esperanza del Rock a este nuevo milenio.
Lamentablemente los rumores de una separación son cada vez mas grandes y es
casi inminente el final de ese camino que si bien fue corto, fue muy intenso,
tal como el Rock Lifestyle.
Los sonidos emanados de los instrumentos son perfectamente combinados para
brindar uno de los mejores conciertos que he escuchado en los últimos años. Con
un perfecto balance de agudos y graves que lejos de saturar la bocina como
otros, hacen un avance y un retroceso desmedido al compás de la melodía,
permitiendo así disfrutar a detalle el vaivén musical con calidad palpable.
El sonido de la batería, si bien no sobresale, si permite disfrutar la
técnica de Bonham, así como su temperamento al demostrar que sabe acompañar al
maestro Glenn Hughes y seguirlo musicalmente a donde vaya en el escenario. En
Burn, canción original de Deep Purple (de la cual existen versiones de Dio,
Whitesnake y Rainbow) el punch que tiene Jason lo hace (a mi muy particular
punto de vista) elevarse a un status semi-teológico dentro del mundo del Rock –
nótese que no lo estoy comparando con John “Bonzo” para evitar controversias –
y permite escuchar unos cambios de ritmo que bien podrían disfrutarse quizá más
adelante en algún proyecto de Rock Progresivo.
Y hablando de Rock Progresivo, sería imposible no mencionar a Sherinian. En el
resultado de la mezcla de sonido la participación de Derek en los teclados se
aprecia de manera más clara que en el estudio, lo que a mi parecer permite una
mejor cohesión de los demás instrumentos. Sin llegar a ser un protagonista (a
diferencia de otras épocas) Derek nos da una lección de lo como sobresalir sin
protagonizar. Sin embargo sí me es posible escoger un highlight de su desempeño
en ese concierto sería The Battle For Hadrian's Wall y The Outsider.
Joe Bonamassa es sinónimo de maestría en la guitarra, su dominio de la lira es
demostrado en todo momento durante el concierto, pero creo que me quedo con una
pieza en específico que es de su repertorio como solista y no es de Black Country
Communion. The Ballad of John Henry, que es una canción que le permite
explayarse. Si bien la versión de solista del Royal Albert Hall es estupenda,
el escucharlo acompañado de estos excelentes músicos permite enaltecer su
calidad como guitarrista. En Song of Yesterday la pureza de su guitarra se hace
presente al sacarle unos sonidos claros y sencillos, sin dejar darle un sentido
emotivo.
Y con respecto al líder... que decir de Glenn Hughes, la definición que le
da al sonido del bajo es el sabor del sonido que esta respetable banda
Britamericana exhala. Y su voz, lejos de hacer sentir sus 65 años, muestra
un nuevo renacimiento en su energía que no percibía desde 1976 con Deep Purple.
Great Divide, I Can See Your Spirit y Black Country demuestran que su rango de
voz sigue siendo impresionante.
En conclusión, la recomendación es amplia, y es
un disco que definitivamente debe de escucharse con el volumen como se debe y
disfrutarse al máximo con el verdadero sentido del renacimiento del Rock. Si
bien es una distinción importante que durará poco, lo menos que podemos hacer
al respecto es disfrutarla.
sábado, 22 de diciembre de 2012
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